Ponemos el equipo, lo mantenemos, lo recalibramos y gestionamos los cobros. Tú compartes los ingresos.
Es un acuerdo de explotación, no una venta. El equipo sigue siendo nuestro, y el riesgo de que una ubicación no rinda también.
Elegimos contigo el punto de mayor paso, anclamos el equipo y lo dejamos operativo. Una mañana de trabajo, sin tocar tu horario.
Reponemos las pajitas, recalibramos el sensor dentro del intervalo del fabricante y resolvemos cualquier incidencia. Tu equipo no abre la máquina.
El equipo registra cada prueba y cada cobro. Te pasamos tu parte con el dato del contador, sin cálculos que discutir.
Sensor electroquímico de la misma familia que emplean los etilómetros indiciarios de las fuerzas de seguridad, con certificado de calibración con trazabilidad.
Con la afluencia de una sala media son unas decenas de euros al mes. Lo que de verdad justifica la instalación está en las otras tres.
Se sopla en grupo, se graba y os etiquetan. Cada fin de semana genera vídeos que no habéis pagado ni producido.
Es un momento de grupo, con reacción y con público. Funciona como un futbolín o un fotomatón, y ocupa una fracción del espacio.
Poner a disposición del cliente una medición de su tasa es un argumento con peso propio ante la administración local y en renovaciones de licencia.
Participáis en la recaudación desde la primera noche sin haber puesto capital ni tiempo de vuestro equipo.
Respuestas directas. Si falta alguna, escríbenos y la contestamos igual de claro.
Nada. Ni el equipo, ni la instalación, ni el mantenimiento, ni las recalibraciones, ni los consumibles. No hay cuota mensual ni alta. La sala no paga en ningún momento y participa en lo que genere la máquina.
El equipo es nuestro y el riesgo también. Reparación, sustitución de piezas y reposición corren de nuestra cuenta, incluidos los desperfectos por mal uso. Lo único que os pedimos es que nos aviséis.
No. Nosotros reponemos las pajitas, recalibramos el sensor y resolvemos las incidencias. Vuestro equipo no abre la máquina, no recauda y no mantiene nada.
25 × 40 cm de pared y un enchufe cerca. Menos superficie que un extintor.
Con la ubicación sí somos exigentes, porque decide si funciona: buscamos un punto de paso concentrado, normalmente el pasillo de los baños, la terraza de fumadores o la cola del guardarropa. Nunca en un recorrido de evacuación, y siempre donde vosotros aprobéis.
No. La licencia de actividad de vuestro local cubre la instalación de un equipo de este tipo, sin autorización adicional.
Tampoco está sujeto al control metrológico del Estado, porque ese régimen se aplica a los etilómetros utilizados para imponer sanciones o como prueba judicial. El nuestro es un dispositivo informativo de autodiagnóstico.
Es la pregunta más importante y la que más en serio nos tomamos. El equipo no autoriza a conducir ni lo sugiere en ningún momento: muestra la tasa medida y un aviso de no conducir. La rotulación indica de forma visible que el resultado no tiene validez legal ni pericial.
Operamos con póliza de responsabilidad civil de explotación y de producto, y con el sensor recalibrado dentro de los intervalos que marca el fabricante. Os facilitamos copia de la póliza antes de instalar.
La lectura habitual es la contraria. Ofrecer una medición al cliente es lo mismo que ofrecer agua gratis o tener taxis en la puerta: indica que la sala se ocupa de cómo vuelve la gente a casa.
En la práctica el uso es social. Se sopla en grupo, entre risas, como una actividad más de la noche.
El equipo lleva telemetría y registra cada prueba realizada. En la liquidación os pasamos el dato del contador, así que la cifra no depende de la confianza de nadie: sale del propio aparato.
No hay permanencia. Empezamos con una prueba de 60 días y, si no funciona o simplemente no os convence, retiramos el equipo sin coste ni penalización.
Si más adelante queréis que nos la llevemos, basta con avisar. No queremos una máquina en una sala donde molesta.
La retiramos y la instalamos en otro sitio. El riesgo de que una ubicación no rinda es nuestro: vosotros no habéis invertido nada, así que en el peor de los casos habéis tenido una máquina gratis durante dos meses.
Nos pasamos por tu sala una tarde entre semana, te enseñamos el equipo y decides. Sin presentación y sin compromiso.